Un motor incombustible.
Un 10 de julio hace 30 años, Leganés vio nacer una estrella. Aunque nunca ha sido reconocido como tal, todos los atléticos sabemos que lo es. Siempre a la sombra de otros que sí que han obtenido el prestigio que les corresponde, poco a poco ha ido subiendo peldaños en su carrera hasta convertirse en el gran jugador que es a día de hoy. Hablamos de Gabi.
Comenzó en las categorías inferiores del club rojiblanco, donde jugó hasta el 2003, cuando pasó a formar parte del primer equipo. No gozó de minutos y fue cedido al Getafe. Volvió al Atleti y en dos años fichó por el Real Zaragoza. Allí se sintió importante y se destapó como un gran mediocentro. Fue uno de los héroes del ascenso en la 2008-09. Llegó a ser capitán y el ídolo de la afición. Por si todavía había algún aficionado maño al que no le gustara Gabi, ya se encargó el madrileño de ser recordado en la historia zaragocista salvando al club del descenso en la última jornada de la 2010-11 marcando un memorable doblete contra el Levante. Esta fue una temporada gloriosa para el capitán, que además fue el máximo goleador del equipo y ganó el título de mejor tirador de faltas de la Liga.
Tras alzarse como un buen centrocampista destructor, el Atleti ejerció la opción de compra sobre Gabi, desembolsando 3 millones. El jugador volvió a su casa en el verano de 2011 para marcar una época. Como era costumbre en su carrera, su fichaje llegó a la sombra del de la estrella Radamel Falcao.
De todas formas, ha disfrutado de un indiscutible puesto en el once titular desde su llegada al conjunto rojiblanco. Un motor incombustible y omnipresente en el centro del campo. En cada jugada defensiva aparece Gabi para robar el balón, presionar y frenar el ataque del contrario, hacer la falta necesaria para la colocación del equipo… Su coraje, la intensidad con la que juega, su liderazgo dentro del equipo, etc. son innumerables las razones que le han hecho pasar a ser no solo un jugador indiscutible, sino que me atrevería a decir que es el más imprescindible de la plantilla.
Así lo entiende también Simeone, que apenas le da descanso. El de Leganés salta al campo en casi todos los partidos. Cuando no está sobre el verde, se nota. Normalmente fluye un juego más lento, más imprecisiones, menos intensidad…
Se le podría catalogar como la extensión del Cholo sobre los terrenos de juego. Ambos dos jugadores guerreros y valientes, duros, peleones, muy tácticos. Los dos son el 14. Ya coincidieron como jugadores en la temporada 2003/04. El argentino ha encontrado en Gabi un jugador en el que fundamentar la solidez de la plantilla.
